Escuchad. Dejad que os guíe en un viaje hacia los confines de la imaginación. Dejad que os cuente una historia...
Hace mucho tiempo, en Líbano, existían los hakawatti, personajes que recorrían los cafés contando historias a cambio de algo de dinero. El tiempo y elementos como ha televisión los hicieron desaparecer, sin embargo, Rabih Alameddine quiso revivir sus historias con su última novela El contador de Historias.
Osama Al-Kharrat, recién llegado a Beirut, narra las historia de cinco generaciones de su familia y, especialmente, de su abuelo, quien había dedicado su vida a contar historias en bares y mercados, único en su oficio, nadie sabía como él, hablar de héroes, villanos, princesas, esclavas, tesoros ocultos, ciudades encantadas. Se vale de diversas fuentes en múltiples tiempos y espacios: la Biblia, el Corán, Homero, Ovidio, Chaucer, Las mil y una noches, los cuentos indios de Panchatranta.
El objetivo fundamental del autor con este libro, en el que invirtió ocho años, es como el dice “proporcionar felicidad al lector”, confiesa que su familia ha sido una gran inspiración para él y que tiene cosas en común con Osama: ambos estudiaron en Los Ángeles, son ingenieros, volvieron a casa en el 2003 cuando su padre agonizaba; pero también hay grandes diferencias.
Alameddine, de origen libanés, creció entre Kuwait, Líbano e Inglaterra, ha desarrollado trabajos como ingeniero, consultor, camarero, profesor, pintor y escultor, ahora parece agregar a su lista el de contar historias. Con su última obra pretende ofrecer al lector una estructura nueva, no limitada al relato lineal; además, de transmitir la importancia escuchar a los demás, pues considera que es una práctica que estamos perdiendo y que es origen de muchos conflictos, por lo que termina su libro con una invitación: “Escuchad”.
Osama Al-Kharrat, recién llegado a Beirut, narra las historia de cinco generaciones de su familia y, especialmente, de su abuelo, quien había dedicado su vida a contar historias en bares y mercados, único en su oficio, nadie sabía como él, hablar de héroes, villanos, princesas, esclavas, tesoros ocultos, ciudades encantadas. Se vale de diversas fuentes en múltiples tiempos y espacios: la Biblia, el Corán, Homero, Ovidio, Chaucer, Las mil y una noches, los cuentos indios de Panchatranta.
El objetivo fundamental del autor con este libro, en el que invirtió ocho años, es como el dice “proporcionar felicidad al lector”, confiesa que su familia ha sido una gran inspiración para él y que tiene cosas en común con Osama: ambos estudiaron en Los Ángeles, son ingenieros, volvieron a casa en el 2003 cuando su padre agonizaba; pero también hay grandes diferencias.
Alameddine, de origen libanés, creció entre Kuwait, Líbano e Inglaterra, ha desarrollado trabajos como ingeniero, consultor, camarero, profesor, pintor y escultor, ahora parece agregar a su lista el de contar historias. Con su última obra pretende ofrecer al lector una estructura nueva, no limitada al relato lineal; además, de transmitir la importancia escuchar a los demás, pues considera que es una práctica que estamos perdiendo y que es origen de muchos conflictos, por lo que termina su libro con una invitación: “Escuchad”.