
El proyecto consta de un ranario, un serpentario, un mariposario, una estación científica del InBIO, cafetería y un teleférico, todo desarrollado de una forma que imite la naturaleza, como estructuras metálicas que semejan patas de insectos y techos ondulados que refieren al mar, y que no genere interrupciones para la flora y la fauna que habitan en el, incluso se utilizó mucha de la madera que se extraía para la realización de los senderos.
El compromiso principal de este proyecto es preservar, tanto así que cuando empezaron a construir el teleférico, se dieron cuenta de que dos árboles de javillo, de 400 años, quedaban justo en el trayecto previsto movieron los cimientos un metro y medio, sin importar los pérdidas económicas pues ya se había empezado a construir en la cima.
El lugar donde se encuetran las ranas nocturnas es una zona oscura pues se les ha invertido el horario para que crean que el día es noche, atravezada por un río surtido de agua de lluvia y con rociadores en el techo para semejar el fino rocío del bosque.
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